Domingo de Pascua… ¡La Vida no se da por vencida!

Sazonado el silencio / con aromas de olivares, / saturado el pecho /de ausencias y rumores, / la angustia nocturna / te prensó en el huerto / hasta la sangre.

Después llegaron/ desde el poder / las espadas y las leyes, / los clavos y desprecios / hasta tu carne joven / taladrada en el madero.

Al fin quedaste inmóvil, / desgajado del Padre / y del pueblo en desconcierto, / tus restos vacíos / recogidos en lienzos, / viajando hacia la nada, / puro imposible en el sepulcro, / reducido a piedra sobre piedra.

 Cuando somos llevados a golpes / hasta el final de lo que somos, / brotas en nuestra carne muda, / ternura desde lo hondo de la herida / como perfume de futuro / que se filtra por las rejas / hacia la aurora universal.

¡Pequeño amor humano / si no sabe / de silencio nocturnos / y desgarros!

¡Pobre amor humano / si no ha resucitado / desde tumbas selladas / y sudarios!

¿Cómo resucitar / sin haber muerto?

¿Cómo morir / sin ser resucitado?

Benjamín González Buelta, SJ

Cristo y sagrario de la capilla de la curia provincial de los Misioneros Claretianos de Santiago que, durante toda esta Semana Santa, ha sido el corazón de nuestra parroquia. En ella hemos celebrado los Oficios de estos días, con el alma puesta en toda la comunidad parroquial, dispersa en cientos de cenáculos familiares. Desde ella, deseamos a todos los hombres, especialmente a aquellos tocados por la enfermedad y la muerte, felices Pascuas de Resurrección.
El cirio pascual que, Dios mediante, lucirá en nuestro templo hasta la próxima Semana Santa, recién encendido en la Vigilia Pascual de 2020. No hay tiniebla alguna, por cerrada que sea, privada de Su Luz maravillosa.
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