Voy como un ciego que ve…

La comunidad claretiana de nuestra parroquia ha querido celebrar hoy la eucaristía dominical en la capilla «de diario», tratando de hacer así presente a cuantos frecuentáis este templo cada día, cada domingo. Seguimos rezando por todos: que el Señor, en medio de esta oscuridad, nos devuelva la vista o, al menos, nos convierta en «ciegos que ven»… ¡Feliz IV domingo de Cuaresma!

Porque, Señor, yo te he visto
y quiero volverte a ver,
quiero creer.

Te vi, sí, cuando era niño
y en agua me bauticé,
y, limpio de culpa vieja,
sin velos te pude ver.

Devuélveme aquellas puras
transparencias de aire fiel,
devuélveme aquellas niñas
de aquellos ojos de ayer.

Están mis ojos cansados
de tanto ver luz sin ver;
por la oscuridad del mundo,
voy como un ciego que ve.

Tú que diste vista al ciego
y a Nicodemo también,
filtra en mis secas pupilas
dos gotas frescas de fe.

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